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Yo NO soy Nisman.

 

¿Cómo poder adherir a un slogan copiado del atentado a la revista “Charlie Hebdo” semanas antes forzando una relación indemostrable entre ambos hechos, importando un conflicto que nada tiene que ver con nuestra realidad?

 

Eso está bien para el medio pelo y la oligarquía afrancesada, pero para quien se detiene un minuto a analizar el contexto de ambos casos resulta por lo menos un disparate. Todos los que se llenan la boca hablando acongojados ¿tanto conocían al fiscal para convertirse instantáneamente en Nismanistas de la primera hora?

 

Lo que sí hubo semanas antes de la muerte del fiscal fue una operación mediática para querer dejar al gobierno nacional como insensible al atentado en Paris y crear un caldo de cultivo que, casualmente, aprovecharon luego.

 

 

Pero aclaremos por qué decimos Yo NO soy Nisman.

 

Yo no realicé complot alguno contra la democracia de mi patria trabajando los últimos dos años para hacer una operación política contra la Presidenta, un mamarracho tan impresentable que no la pueden sostener ni los más acérrimos opositores.

 

Yo no soy socio ni recibo órdenes de Jaime Stiusso, siniestro personaje que fue echado por la presidenta del lugar de privilegio que ocupaba hace 40 años, quien armó la operación y obligó a Nisman a suspender sus vacaciones y retornar inmediatamente para realizar una denuncia absurda, con el claro objetivo de atacar a Cristina, en base a sus “escuchas”.

 

Yo no voy a pasearme por ninguna corporación mediática para intentar engañar al pueblo basándome en “escuchas” que, una vez escuchadas, no evidencian nada.

 

Yo no estuve 16 años investigando el caso AMIA sin ningún resultado traicionando a las víctimas y familiares del atentado que todavía están esperando escuchar la verdad.

 

Yo no conspiro contra los intereses de mi patria, yo no encubrí el atentado sosteniendo la “pista iraní” de acuerdo a las ambiciones geo-petro-políticas de EEUU e Israel.

 

Yo no trabajo sometiéndome permanentemente a las imposiciones de la CIA, la Mossad y sus lugartenientes locales.

 

Yo no tengo el celular de la derecha golpista, no comparto mis andanzas con desCarrió, Bullrich ni Laura Alonso, comprobadamente aliadas a los intereses del partido republicano, lo más recalcitrante del imperio.

 

Yo no tengo un “amigo” al que le pago $40.000 mensuales para cumplir una función indemostrable y que el resto de la fiscalía desconoce.

 

Yo no tengo un “amigo” que me preste su arma ni conocimiento de quien posea alguna.

 

Yo no tengo un “amigo” que borre sus huellas digitales cuando me presta algo que necesito.

 

Tampoco organizo una marcha en conjunto con los fiscales funcionales a las Corporaciones empresariales y mediáticas, que conforman la familia Judicial. Corporación ésta, cuyos varios de sus jueces o fiscales, duplican sus sueldos por medio de sobres que salen –vaya paradoja- de la misma S.I.

O para decirlo más claro: la mafia judicial, una de las patas del poder que quiere desestabilizar al gobierno Nacional y Popular y que sigue manteniendo al grupo Clarín fuera de la ley.

 

Los cacerolos tienen que crear un mártir de ficción por no tener en la oposición política quien los represente, es tan patética esta oposición que también se suma a crear este superhéroe de cartón.

 

Tengo claro algunas cosas: Yo No soy Nisman, Yo Soy Peronista y convoco a movilizarnos para defender de este golpe, que tiene poco de blando, al gobierno Nacional y Popular.

DOCUMENTO ESPECIAL.
No soy Nisman. Febrero 2015