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Néstor siempre estará presente!!!
Nuestro país vive hoy una situación sin precedentes, siendo que luego de dos períodos consecutivos de gestión, la candidata oficial cuenta con un 50% de adhesión, y ante la hipotética suma de las posibilidades de todos los candidatos del arco opositor, el resultado quedaría notoriamente por debajo de su liderazgo. Lejos de especular con un triunfo electoral anticipado, es importante entender cuáles son las causas y razones del presente escenario. 

El aspecto fundamental de análisis tiene que ver con un modelo de país que ha cambiado en pos de un proyecto nacional y popular, permitiendo alcanzar un importante desarrollo económico con inclusión social durante los últimos siete años, logrando un crecimiento sostenido de casi 9% anual sin mostrar signos de desaceleración y con firmes expectativas de aumento; una significativa reducción de la deuda externa, un record histórico de reservas en el Banco Central (U$S 50.000 millones), la creación continua de fuentes de trabajo reduciendo el desempleo del 18% al 7% actual, la recuperación de los fondos previsionales, el desarrollo y progreso de la industria nacional alcanzando niveles históricos de productividad y capacidad técnica, todo esto en un marco de permanente superávit fiscal y comercial. 

En la industria de la construcción asistimos a un desarrollo sostenido y constante durante los últimos siete años: en 2010 se alcanzó un crecimiento del 13%, producto de un fuerte aumento de la inversión pública en materia de vivienda social, infraestructura educativa, de salud, de servicios y vial. También se observan volúmenes record de obra civil e inmobiliaria de origen privado. Esta situación ha producido una profunda transformación en las ciudades y pueblos del país entero, comparables en su magnitud y potencia transformadora únicamente con los Planes Quinquenales realizados en los gobiernos de Juan Domingo Perón.

Esta evolución se enmarca a su vez en la integración del G20, de un pujante Mercosur y de una histórica consolidación política, económica y de identidad de la región, cuya máxima expresión es la UNASUR. En los últimos años presenciamos la consagración del modelo como gran garantía de los intereses nacionales: la formidable crisis económica y financiera gestada en Europa y Estados Unidos no afectó nuestra economía, que permaneció sólida a pesar del invariable discurso neoliberal de los tecnócratas del FMI y su coro de cipayos autóctonos, quienes augurando la debacle ofertaron una vez más las recetas de usura, miseria y dependencia que bien conocemos y mal padecimos.

  1. Los logros políticos y económicos, y los grandes avances en los aspectos social, cultural y de derechos humanos comenzados por Néstor Kirchner y profundizados en el gobierno de la compañera Cristina comportan un paso sustantivo en el camino de la construcción de una Patria socialmente justa, políticamente libre y económicamente soberana.

  2. En otro orden de cosas, entendemos que la Ley de Medios de la Democracia es un hecho fundamental para terminar con los discursos únicos, la espuria manipulación de la información y clausurar las prácticas monopólicas sobre un bien de interés social como la comunicación, sujeto hasta ayer a los intereses económicos de una minoría inescrupulosa.

  3. También comprendemos el valor inclusivo e igualador de oportunidades que significa la Asignación Universal por Hijo, con reciente extensión a las futuras madres, a fin de revertir la realidad de los que menos tienen desde la primera infancia, sumando otra certeza de que esta gestión defiende los intereses del pueblo.
     

Las derogaciones de las leyes de “Obediencia debida” y “Punto final”, así como el levantamiento irrestricto de la reserva de información vinculada al terrorismo de Estado y la adhesión a la Convención sobre la imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Lesa Humanidad, son el ejemplo de un compromiso permanente con la verdad y justicia, única base sólida sobre la cual se puede construir una democracia real y un país justo.
Todas estas políticas iniciadas en el 2003 y sus resultados marcan, sin lugar a dudas, que el gobierno del compañero Néstor Kirchner ha sido la mejor presidencia que tuvo la Argentina en los últimos 50 años, superando las expectativas que el más optimista pudiese haber tenido inicialmente: los argentinos tenemos la suerte y el compromiso político con nuestro país, de haber sido contemporáneos de quién fue un eslabón histórico fundamental en la construcción de una Patria grande y próspera, en el desarrollo y la materialización de un proyecto que permita una realización colectiva del pueblo.  
   
De cara a  las próximas elecciones nacionales, no podemos suponer que la discusión sea planteada en términos de gustos, simpatías, estéticas, ciclos, o en el mejor de los casos, de gestiones administrativas (como muchos monopolios mediáticos proponen); debe quedar claro que están en juego intereses económicos y políticos que tienen una implicancia directa e inmediata no solo en aspectos estratégicos del país sino también en nuestra vida cotidiana. Este año no estará en juego “el color o matiz”  del próximo gobierno, sino qué proyecto de país queremos los argentinos para los próximos años. 

No podemos volver al modelo neoliberaldeneto carácter “político-financiero” en el que los grupos concentrados de poder vuelvan a controlar los aspectos esenciales de la economía, regulando para sí los beneficios, donde el eje se pone en “congelar un poco…la producción y el consumo” por el supuesto “peligro inflacionario”, para llegar lentamente a la política económica anterior al 2003, que permitía una dolarización pronunciada de la economía, una “ineludible” dependencia del crédito internacional y una incorporación de inversiones “genuinas” utilizando como medio exclusivo las privatizaciones. Este esquema generaría una inmediata y marcada segmentación social, como ya ha sucedido, y nuevamente estaremos escuchando cómo nos explican de la necesidad de recortes de gastos, despidos, ajuste, reducción salarial, cierre de fabricas por modernización, deuda pública, aranceles, privatizaciones, etc., en una economía basada en la acumulación financiera y de transferencia permanente de recursos hacia el exterior, donde el endeudamiento le permita volver a enriquecerse a estos grupos minoritarios, siendo esta la forma más rápida de lograr sus mayores utilidades. Esto no es futurismo, ¡¡ya lo hemos vivido!!

En el actual modelo nacional y popular de crecimiento económico, desarrollo productivo, solidario, con inclusión social y con una firme vocación de redistribución de las riquezas, entendemos que aún faltan muchas metas por cumplir. No nos conforma, ni son suficientes los objetivos logrados, pero no tenemos dudas de que son una primera etapa de salida de una de las peores crisis que tuvo nuestro país. 
Es por esto que convocamos a construir, en el día a día, con participación y militancia, una Facultad comprometida con nuestro presente de país, reconociéndose en su identidad histórica y nacional, posibilitando la generación de conocimientos académicos específicos que permitan articular un futuro distinto, insertando profesionales que sean parte de una realización colectiva.
 

Por último queremos rendir nuestro homenaje al compañero Néstor Kirchner, siendo nuestro compromiso, en su lucha y su militancia, la construcción de una Universidad nacional y popular, pública, gratuita y al servicio del Pueblo.

DOCUMENTO 9.
Cristina Presidente 2011 - 2015. Abril 2011