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La recuperación efectiva de nuestras islas se logrará por medio de una construcción permanente al crecimiento y fortalecimiento de la Argentina en sus todos los ámbitos de desarrollo nacional, regional e internacional. Esto implica inexorablemente fundar “políticas de Estado” que perduren en el tiempo consolidando su reivindicación histórica, accionando para ampliar las posibilidades del presente y proyectando una estrategia tangible hacia el futuro.
 

  1. En nuestros 200 años nos ha costado conformar “políticas de Estado” permanentes que garanticen el crecimiento y la grandeza de nuestra Nación. Hoy las expectativas debieran ser distintas, siendo que nos encontramos en un país en crecimiento y recomposición de lo que fue un trágico período marcado por la profundización del neoliberalismo, que vendría por la vía de la mercantilización de la educación y la salud pública, la liquidación de la banca estatal y restricciones al sistema de representaciones en el Estado y la plena dolarización de la economía. Se trataba, en síntesis, de un refuerzo del control sobre la política interna y la economía a través del gerenciamiento de las riquezas del país, incluyendo el territorio, por medio de tecnócratas representantes de los intereses de los grupos económicos y los organismos internacionales de crédito, con un único objetivo, logrado en diciembre del 2001, el vaciamiento del país. Este esquema en materia económica, se puso en marcha en 1976 transformando a la economía argentina en una economía de acumulación financiera para lograr una transferencia permanente de recursos hacia el exterior, por diferentes mecanismos donde el endeudamiento fue uno, y no el único, de los mecanismos de salida de recursos.

  2. En este marco se acentuó una política de “desmalvinización”, dependencia en lo económico y sumisión política propiciada por los grupos de poder y la oligarquía vernácula que evitaron en forma permanente mediante los “golpes de militares” la consolidación de “políticas nacionales de Estado” permanentes.

  3. Nuestro pueblo con su participación y voto demostró que aprendió a distinguir a los usureros locales que han actuado históricamente como los representantes de los intereses externos en nuestro país.
     

Ejemplo de esto es cuando en las vísperas de cada 2 de abril, los multimedios monopólicos y sus subsidiados (Clarín, La Nación, Editorial Perfil…) así como algunos políticos de la oposición intentaron instalar que el tema “Islas Malvinas” lejos de una reivindicación nacional es una “cortina de humo” del gobierno o cuando esbozaron planteos cercanos a cual es la “opinión y sentir de los kelpers” referida a la soberanía de las islas o peor aún en algunos casos deslizaron argumentos lindantes con la autodeterminación deberían ser parte de las discusiones con el Reino Unido, entonces podemos entender claramente que el proceso de “desmalvinización” y olvido durante los últimos 30 años tiene sus responsables internos socios del interés externo.

Siempre han sido tan cínica e hipócrita la política colonial inglesa que entre otras cosas, mientras en el año 1824 reconocían la independencia las Provincias Unidas con su respectivo territorio, en el año 1833 invaden las islas Malvinas usurpándolas del peor modo pirático y ladrón.

Hoy en día, cuando hablan de “autodeterminación” de los 1.500 habitantes (calificados para votar) de las islas es decir los “colonos de ultramar de la corona británica” no solo ratifican lo que venimos sosteniendo en referencia a que son ingleses ocupando un territorio que no les corresponde, sino que además ratifican que “las consultas” son al solo efecto escenográfico de la política imperialista de la corona. Es curioso que hablen de “autodeterminación de los isleños” cuando el nombramiento del gobernador de las islas ha sido siempre designado en forma unilateral y directa por Londres.


Entonces el desfile permanente del material bélico más sofisticado y costoso que realizan en la actualidad, así como, la base con los 2.000 efectivos militares permanentes en las islas tiene un único objetivo además de disponer y saquear los recursos naturales de la plataforma marítima argentina, que es consolidar una política colonial e imperialista en un área estratégica como es el Atlántico Sur y proyectarse sobre el sector Antártico.

La política exterior inglesa ha demostrado ser absolutamente pragmática y rapaz, consolidada en el tiempo, han hecho de ella una “política de Estado y dominio”, mediante la cual además de lograr tener una gran efectividad y han conseguido lucros permanentes a lo largo de la historia, su mayor añoranza es la del imperio británico cuyo esplendor a fines del siglo XIX y principios del siglo XX le daría su máxima extensión geográfica y ramificación comercial y económica. El dominio de los mares, el avance en el comercio internacional, el permanente desarrollo industrial y su capacidad militar les ha permitido durante mucho tiempo ser la potencia con mayor influencia en la geopolítica mundial.

La legitimidad de su accionar siempre ha sido motivo de reinventar justificaciones para establecer unilateralmente su voluntad. Las contradicciones entre su accionar y su discurso son permanentes, no podemos olvidar desde la hipocresía en los arbitrajes que ha realizado la reina en diferendos territoriales hasta las “patentes de Corso” que otorgaban para espuriamente salir a robar por los mares o guerras como la del Opio en China… aún hoy, recientemente su rol protagónico siendo parte importante de una fuerza militar que invade un país por motivos que nunca pudieron ser demostrados, al solo efecto de adueñarse con exclusividad del petróleo en la zona sur de Irak o del gas en el caso de Afganistán.

La llave para intentar entender la complejidad y pragmatismo de la política exterior británica es sin dudas surge de un análisis detallado de la historia. Ahí también han demostrado ser muy previsibles en su ambición y accionar.
 

  1. Pero la efectiva recuperación de las islas Malvinas, Georgias y Sandwichs del Sur está en nosotros. En primer lugar porque la única lucha que se pierde es la que se abandona…. Y no estar dispuestos a abandonar esta lucha implica revertir los procesos de “desmalvinización” y olvido que algunos sectores internos intentan instalar en nuestro país.

  2. En otro orden de cosas, cambiar la relación de fuerzas en un marco de dialogo, implica inexorablemente desarrollar políticas de Estado a lo largo del tiempo y poner a nuestro país internacionalmente en el lugar acorde a su capacidad y potencial de desarrollo.

  3. Esto se va a lograr consolidando el Modelo del Proyecto Nacional iniciado el 25 de mayo de 2003 por el compañero Néstor Kirchner, activando las políticas de crecimiento económico, asegurando nuestra independencia política y el fortalecimiento de la inserción regional (MERCOSUR, UNASUR y Latinoamérica).

  4. Las Malvinas e Islas del Atlántico Sur son argentinas y parte del territorio de la Patria Grande, lugar desde donde tenemos que perseverar en la lucha y desde el único que podremos obtener la victoria.
     

Nuestro homenaje permanente a los únicos héroes de Malvinas que han sido nuestros soldados combatientes, a quienes volvieron y a quienes se han quedado en las islas para siempre……

DOCUMENTO 19.
Malvinas Argentinas. Abril 2013