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DOCUMENTO 47.

Emancipación o Barbarie, una oportunidad pandémica. 21 de Abril 2020
 

Cuando la peste pase es posible que otro mundo con un mayor protagonismo de los pueblos como actores principales desplace de su lugar hegemónico al trípode financiero-bélico-comunicacional  y los estados nación recuperen su capacidad reguladora del poder extra político y supranacional del capital financiero que quiere poder sin escollos con políticas  locales sin poder y poderes globales sin política.

 

El capitalismo ha muerto, pero estamos viviendo dentro de su cadáver neoliberal y la peste ha puesto en evidencia que no solo ya huele mal sino que mata y estropea la nave tierra.

Pareciera que entender el presente no es dar cuenta de sus características solamente sino de comprender su dinámica.

 

Es interesante comenzar a mirar las políticas anti cuarentena que adoptaron países cuyos mandantes son los mercados y no la política representativa de la totalidad de la población, como crímenes de lesa humanidad. La barbarie.

 

En cada país en el que se privilegió la economía por sobre la vida de las personas se puede ver un mapa del mercado apretando para que todo lo que está parado vuelva a funcionar sin importar el daño colateral de pérdida de vidas. El mercado no soporta la abstinencia de ganancia extraordinaria y ahí están los muertos pudriéndose en las calles de Guayaquil luego de que Lenin Moreno recortara el presupuesto de salud para pagar deuda externa. La barbarie.

Cuando la peste pase todo habrá cambiado  por mucho tiempo, la crisis económica será la peor de todas tal vez. 

 

Hacia  qué lado cambie tendrá que ver con la capacidad de los pueblos de comprender la época y emanciparse de la barbarie.

 

Esto puede ser el apocalipsis o una oportunidad de salirnos del cadáver neoliberal que como fiera acorralada da pelea con un Bolsonaro que echa a su ministro de salud pues dice que le cree más a su pastor neo pentecostal que está pidiendo campos de concentración para los infectados en Brasil pues la economía no puede parar o Trump que mirando para otro lado mientras EEUU que ocupa el primer puesto en infectados y lidera ampliamente la cantidad de muertos a nivel global, manda tropas a la frontera de Venezuela para echar mano de una guerra que le permita ganar las elecciones sin que las victimas de su barbarie política lo afecte electoralmente.

¿QUE MARCO CULTURAL  SISTEMICO TENEMOS?

La sociedad democrática de la modernidad comienza a disolverse finalizada la segunda guerra mundial  al iniciarse la tercera, librada no ya entre naciones sino entre el poder económico concentrado y la sociedad global mediante la implantación del consumo como mecanismo de abducción masiva.

 

La sociedad de consumo levanta todas las normas y mandatos de la modernidad e instala el principio absoluto de la libertad que no es de opinión o de conciencia sino de la pulsión individual de hacer lo que se me da la gana (just do it).

 

Una libertad infantil donde impera el principio del placer inmediato como exigencia. Un Superyó debilitado pone el Ello (su deseo) en la regresión infantil del consumismo donde la necesidad del Yo es la de consumir no importa qué, sino hacerlo como goce supremo.

 

No se trata de disfrutar del bien adquirido sino del acto de adquirirlo como el núcleo del funcionamiento socioeconómico. El consumo deviene así en consumismo.

 

Esta es la lógica de mercado que construyen la publicidad y el marketing  multiplicada exponencialmente por los medios de comunicación operando sobre la sensación y el reflejo anulando la sensibilidad  y la racionalidad de un sujeto enajenado en la pulsión lúdico tecnológica licuándose alienadamente en el océano del comprar donde no hay un proceso de despersonalización como construcción de una individuación, el sujeto no es un tipo de individuo sino un tipo de comportamiento masivo indiferenciado. La individuación deviene individualismo. El rating de los me gusta agrupa la preferencia y la conduce.

 

El ciudadano como sujeto cívico en el marco de lo constitucional con obligaciones y derechos es minoritario frente al nuevo sujeto constitucional, el consumidor, que solo tiene derechos en tanto disponga de dinero para consumir.

 

La sociedad de individuos (oxímoron) junto a la espectacularización de la cultura, la publicidad y el entretenimiento que despolitizan y deculturizan es hegemónica y construye un contexto de desvalor social  que disuelve los principios ordenadores y reguladores del estado pues sostiene que se autoregula.

 

La cultura es expulsada del campo del deseo y el consumo opera como su sucedáneo  ocupando su lugar y relegándola al olvido se resignifica  como espectáculo y lo cultural es sustituido por los géneros de masas o lo cultural devenido en entretenimiento.

 

Un sistema irracional, irreflexivo, errático con un sujeto “no where man” de presente absoluto sin historia ni fijación localizada que prefiere creer a pensar, con respuestas reflejas , privado de distancia crítica, se entrega pasivamente a la vorágine del flujo y su práctica especifica : el consumismo.

 

IMPACTO SOBRE LA UNIVERSIDAD

Este fenómeno en tanto sistémico, se reproduce idéntico en todos los estamentos de lo social y la universidad no se libra de él.

 

Un pragmatismo tecnocrático, espontaneo, no programático va corroyendo las estructuras curriculares y poniendo en evidencia un nuevo perfil del universitario, no solo del estudiante  tipo sino también del profesor tipo y de las direcciones académicas.

 

La enseñanza  queda en manos  de un elenco de directivos y docentes deculturados incluso en sus dominios disciplinares específicos.

 

Cada día es más difícil dar con un docente que domine los movimientos ideológico estéticos  de las vanguardias históricas pioneras de las disciplinas del diseño o que puedan emitir una interpretación lúcida y fundamentada de las grandes tendencias culturales contemporáneas.

 

Predomina una práctica a ciegas, inconsciente de sus orígenes y sus fines, divorciada de sus antecedentes.

 

La FADU en cuarentena hoy presenta una preocupación puesta  en el calendario o la contención de los alumnos por la pérdida del tiempo de clases, según lo expresara la institución en palabras de su decano el 13/4, como si la pandemia fuera solo una circunstancia pasajera y no un acontecimiento que patentizó que el capitalismo neoliberal está muerto y que seguir viviendo dentro de su cadáver apesta.

 

Es la hora de levantar la mira y dejar de pensar la educación en términos de perder o ganar tiempo.

 

Es la hora de desplegar una reflexión profunda acerca del modelo académico que estructura lo político pedagógico en nuestra FADU.

 

Es la hora de abrirle espacio académico a la conciencia crítica y dentro de él al pensamiento nacional revolucionario precisamente para liberar lo único que podemos liberar, una conciencia que se transforme en práctica política emancipadora.

 

Aspiramos a que cualquiera que sea el ámbito y modalidad de ejercicio profesional que le toque trabajar al diseñador, pueda actuar con un alto nivel profesional pero además con una clara conciencia de los orígenes y finalidades de su práctica.

 

Esto exige un conocimiento objetivo del contexto social, económico y cultural en que las disciplinas se inscriben. Omitida tal formación, la universidad se transforma en una fábrica de operadores ciegos, autómatas  que obran inconscientes  del significado de sus quehaceres. Proveedores pasivos de servicios a un mercado que condiciona y moldea sus proyectos a su imagen y semejanza, incapaces de relativizar su propia práctica obran convencidos de que lo que hacen es algo que no existe: DISEÑO UNIVERSAL.

 

Es la hora de que la universidad asuma su doble rol, no solo formar profesionales sino hacerse cargo de asumir la formación superior del ciudadano. Omitida esta doble responsabilidad,  la universidad deviene en instituto ´politécnico.

 

Es la hora de politizar las disciplinas inscribiéndolas en los conflictos y necesidades de la realidad del presente donde las opciones son claras: Estado o Mercado;  Inclusión o Exclusión; Igualdad o Segregación;  Justicia o Sometimiento….podríamos seguir nombrando pares pero hoy la pandemia lo sintetiza en uno solo VIDA O BARBARIE.

 

Es  la hora de no perder la oportunidad de que la peste pase sin aprovechar la para EMANCIPARNOS  del cadáver neoliberal  en todos los planos de la vida.

 

ESTA ES LA HORA DE LOS PUEBLOS: EMANCIPACIÓN O BARBARIE  LOMJE  MUP