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DOCUMENTO 40.
La única verdad es la realidad. Abril 2018

Desde 1999 -con el primer gobierno de Chávez- y hasta 2015, nunca América Latina estuvo tan cerca de ver materializado el sueño de San Martín, Bolívar y Artigas: una patria grande, unida por sus propios intereses, defensora de su soberanía y forjadora de su propio destino. La oligarquía tomó nota de ello y, como los golpes militares ya no tenían espacio en sociedades que habían evolucionado transitando caminos más “democráticos”, trasmutó en otras formas de conquista del aparato del Estado: justicia cómplice, prensa sumisa y mentirosos compulsivos escondidos detrás de la posverdad.

 

La guerra judicial no es una conspiración secreta internacional sino la estrategia de toma del poder de la administración norteamericana y la derecha latinoamericana para los países de la región. Se aplica con matices, según su propia conveniencia y en los momentos que consideran oportunos o, cuando empujados por la realidad, no les queda otra.

 

La intervención del Partido Justicialista por la jueza María Servini de Cubría es un buen ejemplo. No había ningún motivo para intervenir el PJ pero eso no importó, como tampoco interesó para la “justicia” brasilera encarcelar a Lula sin razones, solo porque un trasnochado arrepentido señalara que le dijeron que alguien le contó que había escuchado, que el ex presidente de Brasil había recibido un departamento como coima. Decir que no hay antecedentes de semejante injusticia sería desconocer la propia historia: para no ir lejos en el tiempo, Milagro Sala está privada de su libertad desde hace más de 800 días. Cincuenta años después que la frase “La imaginación al poder” se gritara en las calles de París, el movimiento de los Sin Techo de Brasil realiza un acto digno de mentes bien despiertas: ocuparon el famoso departamento de Guarujá, esperando que sus verdaderos dueños ordenen el desalojo. Brillante!

 

Evidentemente, la intervención del principal partido de la oposición se da en un contexto donde las derechas regionales, aliadas a Washington, están utilizando la misma estrategia: manipulación de la información y la cooptación de sectores del Poder Judicial como herramientas de acción política.

Sería ingenuo decir que esta intervención fue una decisión independiente de la jueza Servini de Cubría sino más bien un pedido de la Casa Rosada: Macri ya está operando para repetir en el 2019, pero su imagen no para de caer, la inflación no está controlada ni mucho menos y el verso de pobreza cero no se lo cree ni su propio electorado. Los tarifazos castigan mes a mes a todos por igual, pero hieren de muerte a los más vulnerables. En este contexto las encuestas no acompañan ningún sueño de reelección: el 54% del país considera que Cambiemos es un gobierno de corruptos, mientras que el 51% desaprueba su gestión.

 

Si Cristina Kirchner hubiera ganado las elecciones del año pasado, seguramente estaría corriendo la misma suerte que Lula. No fue así, pero la incipiente reunificación de la mayoría del peronismo constituye una amenaza para su reelección. Para neutralizarlo y dividirlo estimuló la reunión en Entre Ríos, pero no fue ninguna figura política de peso. Ni un solo gobernador. La intervención del PJ, que llegó pocos días después, es una amenaza para la posible intervención en distritos que manejan los gobernadores peronistas.

 

La oposición light que quiere este gobierno no entusiasma a nadie, ni un solo dirigente de los que otorgan “gobernabilidad” salió favorecido en la última elección de octubre pasado, perdieron todos.

 

La designación de Barrionuevo, un viejo menemista aliado del Coti Nosiglia, en lugar de intimidar a los obernadores, promovió una declaración de repudio por parte de la mayoría de ellos. Pero no se puede ser tan inocente de pensar que la intervención se decidió de la noche a la mañana sin consultar con otros sectores del peronismo que, por ahora, se hacen los indiferentes.

 

Hace dos años y medio se perdió una elección por 1,5%, ahora más que nunca se trata de sumar, de unir pensando en el futuro. Se puede mentir a muchos algún tiempo, se puede mentir a unos pocos todo el tiempo, pero no se puede mentir a todos eternamente.

 

La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia

Eva Perón