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Los pueblos nunca se suicidan…Solo hemos visto en la historia situaciones en las que como trampa o confusión de coyuntura le han abierto las puertas a un “Caballo de Troya”, generando una catástrofe devastadora.

 

De ahí el permanente batallar de los medios monopólicos y grupos de poder  que, con su constante goteo mediático, tiene como objetivo lograr algo tan sencillo como que la mayoría suscriba a los intereses de unos pocos, los grupos concentrados de poder económico-financiero. Son ellos los que construyen la grieta a diario que siempre coincide con los gobiernos nacionales y populares.

 

El intentar imponer desde el “miente, miente que algo quedará”  ha expresado históricamente, por medio del fascismo político, que no es otra cosa que el capitalismo económico sin filtro. No nos olvidemos que todas las dictaduras militares en nuestro país han venido siempre a instalar el modelo neoliberal. Y se presentaron con un totalitarismo político y liberalismo económico.

 

Esto no sucede únicamente en nuestro país: la base del capitalismo-financiero internacional y los grupos multinacionales, en esta etapa de la historia, trabajan para convalidarse después de un prolongado y permanente accionar conjunto y articulado entre los medios de comunicación monopólicos y el capital financiero, generando  escenarios de pánico y miedo que permitan tener de rehén a una sociedad, presentándose en la “oferta” política mediante un estudiado marketing como una supuesta salida y cambio para luego instalar el pensamiento único.  

 

En períodos de democracia se expresan por medio de conglomerados de grupos políticos partidarios que se unen “en contra de”. Ya vivimos experiencias similares en la conformación de la “Alianza” o la “Unión Democrática” en su momento. Hoy esa misma expresión se autodenomina “Cambiemos”. Su estudiado marketing será lo que quieras escuchar…como si la oferta fuera para vender un desodorante o perfume.

 

Pero lo cierto es que hoy lo encabeza uno de sus referentes más representativos de la “patria contratista” (enriquecidos a costa del Estado y los beneficiados directos de la nacionalización de la deuda privada por Cavallo). Entonces hoy, uno de los grupos económicos de mayor poder concentrado y representado por sus “propios dueños”, consigue en la Argentina presentar fórmula en el ballotage presidencial.

Los argentinos, con todo lo que nos ha pasado en nuestra historia, no podemos tener la ingenuidad colectiva de no saber de antemano lo que implicaría un gobierno nacional ejercido por estos grupos institucionalizados después de una elección democrática.

El voto del 22 de noviembre es entre dos proyectos de país, uno que incluye a los 40 millones y el otro para unos pocos, entre los cuales difícilmente estés vos.

 

El sólo ejercicio individual y colectivo de recordar como estábamos en el 2003 y como estamos hoy, también es buena medida.

Por sobre todas las cosas los argentinos no podemos proyectar el futuro con quienes siempre nos han explicado que “achicar el Estado es agrandar la Nación” o que “endeudar al país” es la única forma de lograr inversión y crecimiento (que por otro lado nunca ha llegado con estas políticas) o que para “ser parte del mundo financiero internacional” tenemos que abrir la importación destruyendo la industria nacional, que termina condenando al desempleo y la pobreza a millones de argentinos.

 

No podemos volver al modelo neoliberal de neto carácter “político-financiero” en el que los grupos concentrados de poder vuelvan a controlar los aspectos esenciales de la economía, regulando para sí los beneficios, donde el eje se pone en “congelar un poco…la producción y el consumo” por el supuesto “peligro inflacionario”, para llegar lentamente a la política económica anterior al 2003, que permitía una dolarización pronunciada de la economía, una “ineludible” dependencia del crédito internacional y una incorporación de inversiones “genuinas” utilizando como medio exclusivo las privatizaciones.

 

No necesitamos seguir comprobando que este esquema genera una inmediata y marcada segmentación social, como ya ha sucedido, y nuevamente estaremos escuchando cómo nos explican de la necesidad de recortes de gastos, despidos, ajuste, reducción salarial, cierre de fábricas por modernización, deuda pública, aranceles, privatizaciones, etc., en una economía basada en la acumulación financiera y de transferencia permanente de recursos hacia el exterior, donde el endeudamiento le permita volver a enriquecerse a estos grupos minoritarios, siendo esta la forma más rápida de lograr sus mayores utilidades.

 

Esto no es futurismo, ni especulación política: ¡Ya lo hemos vivido!

 

De cara a las próximas elecciones nacionales no podemos suponer que la discusión sea planteada en términos de gustos, simpatías, estéticas, ciclos, o en el mejor de los casos, de gestiones administrativas (como muchos monopolios mediáticos proponen); debe quedar claro que están en juego intereses económicos y políticos que tienen una implicancia directa e inmediata, no sólo en aspectos estratégicos del país sino también en nuestra vida cotidiana. En esta elección no estará en juego “el color o matiz” del próximo gobierno, sino qué proyecto de país queremos los argentinos para los próximos años.

 

Nosotros estamos por la profundización del actual proyecto nacional y popular de crecimiento económico, desarrollo productivo, solidario, con inclusión social y con una firme vocación de redistribución de las riquezas, entendemos que aún faltan muchas metas por cumplir.

 

El cuarto período consecutivo del gobierno Nacional y Popular tiene como objetivo la profundización del modelo que en el año 2003 iniciara el compañero Néstor Kirchner y que continúa con los dos períodos de la compañera Cristina Fernández de Kirchner que le han permitido a nuestro país salir de su mayor crisis histórica sobre la base de la justicia social, la independencia económica, la soberanía política y la integración regional, logrando una Argentina más solidaria, inclusiva y democrática.

 

El 23 de noviembre debemos votar la fórmula presidencial Daniel Scioli - Carlos Zannini para profundizar el proyecto que es básicamente cambiar los mecanismos de la distribución de la riqueza en nuestro país.

 

Para seguir democratizando todos y cada uno de los ámbitos en los cuales los grupos de poder y las corporaciones suponen tener derechos adquiridos y desde dónde, agazapados, pretenden volver.

 

Para lograr sentencia firme y condena definitiva de todos y cada uno de los juicios por los crímenes en la última dictadura militar.

 

Para propulsar las políticas que garanticen el pleno empleo y crecimiento económico sostenido.

 

Porque entendemos que la educación, la salud y la obra pública no es gasto sino inversión en una economía que crece y se proyecta en forma integral.

 

En la UBA profundizar el modelo del proyecto nacional es, con participación y militancia, demostrar que nuestra Universidad no debe resignarse, que puede ser mejor e implementar políticas diferentes a las actuales, que desarrollen la construcción de una Universidad nacional, popular, pública, gratuita y al servicio del Pueblo.

 

El domingo 22 de noviembre Daniel Scioli presidente 2015-19!

DOCUMENTO 28.
Patria Sí, Macri NoOctubre 2015